1. Reseña histórica
Los
antecedentes históricos de lo que hoy llamamos Ceremonial y Protocolo pueden
rastrearse en la simbología de las bandas de cazadores y recolectores. En estas
formas de organización política simples, ciertos aspectos de supervivencia,
como la alimentación, presentaban un alto nivel de ritualismo y simbolismo. Un
ejemplo lo constituyen las famosas pinturas rupestres que, entre otras cosas,
muestran escenas de caza. En la mente animista de aquel hombre la sola
representación
Pictórica
de un animal cazado implicaba la consumación de la misma.
Es
decir, las sociedades humanas más allá de la complejidad de sus sistemas
políticos, tienden a establecer en torno a prácticas simples, contextos
simbólicos. Puede incluso afirmarse que dichas prácticas colaboraron en tiempos
preindustriales y premodernos al sostenimiento de aspectos centrales de la
cultura.
Luego
de ciertas trayectorias históricas y como resultado de agregados sucesivos
surgen organizaciones como la tribu, que se encargará de establecer un
determinado ritual obligatorio. Ya en la Edad Antigua, se conforman complejos
imperios teocráticos, tal es el caso de China, Persia, Egipto, Roma, etc.,
donde el grado de ritualismo y simbolismo es mayor, al tiempo que no se separa
lo religioso de lo político, sentando así las bases para una concepción del
ceremonial como norma de un estilo de vida, ordenador de la sociedad, de la
civilización.
Durante
la Modernidad y Contemporaneidad, los diferentes hechos políticos y sociales
como la Función Reguladora del Estado, la Revolución Industrial, la Escuela
Económica Liberal, el advenimiento de la democracia y las dos Guerras Mundiales
fueron marcando distintos sistemas y formas del ceremonial. Es opinión de los
especialistas, que el nuevo ceremonial debe hacer su peregrinación a las
fuentes más puras para adaptarlas y lograr su adaptación futura. Es preciso
aceptar una verdad manifiesta por sí misma: el mundo contemporáneo gira sobre
las ruedas invisibles del ceremonial. He ahí su trascendencia.
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